CNTE 7- Gobierno 0

Mexico CNTE chico

Lo sucedido el pasado domingo en Oaxaca en donde fuerzas estatales y federales intentaron retirar los bloqueos a carreteras en varios puntos del estado aparentemente por grupos afines a la CNTE fue una goliza contra el gobierno, tan vergonzosa como la de la selección de México contra Chile. Durante el transcurso de los eventos el domingo, las redes sociales estuvieron inundadas de denuncias de actos de abuso de autoridad y poder; mientras que por parte de las autoridades existió un silencio total, nadie formal o informalmente dio legitimidad y certeza a sus acciones. Fue hasta el lunes que las autoridades reaccionaron mediáticamente, desde mi punto de vista tarde y de manera vergonzosa, justificando el uso debido de la fuerza y creando una nueva nube de hechos por esclarecer.

En comunicación, las primeras versiones siempre tienen mayor eco y legitimidad. En ese sentido, la CNTE y grupos afines metieron el primer gol por manejar y difundir las primeras versiones. Como en todo, no existe una sola versión de los hechos, los hechos son interpretados por quien los cuenta; y, en estas primeras versiones pintaron a un gobierno insensible con las demandas “legítimas” de los maestros (2-0), un gobierno abusivo y represor (3-0), un gobierno mentiroso (por aquello de si llevaban armas o no los agentes policiales) (4-0), un gobierno sin control (5-0), un estado fallido (6-0). En los días subsecuentes la discusión respecto de si las demandas de los maestros son legítimas o no se ha retomado; logrando los manifestantes el objetivo de atraer la atención mediática de sus demandas (7-0).

Con un buen manejo mediático, el resultado pudo haber sido titulares que dijeran “por fin el gobierno cumple con su deber de proteger a la ciudadanía”; “el gobierno no se deja amedrentar por grupos subersivos”; “el gobierno garantiza el derecho de libre tránsito”; “se evitan pérdidas millonarias al comercio liberando las carreteras”; etc… Pero como siempre, el “hubiera” no existe y el daño está hecho.

Como con la selección, el gobierno tiene que replantear su estrategia de comunicación y establecer voces que lo defiendan; intelectuales que robustezcan su discurso; bloggeros que cuenten sus historias de éxito; columnistas que analicen el “correcto” actuar de su gestión. Urge cambiar su lenguaje lejano, formal, rebuscado a algo más directo, contundente, oportuno. La “copa” más importante se jugará en el 2018 y queda poco tiempo para establecer nuevas estrategias…