¿Cómo debemos sentirnos sobre la Reforma Laboral?

Reforma Laboral

Los distintos medios de comunicación y los interesados en impulsar la Reforma Laboral que se aprobó el lunes 29 de abril en el Senado de la República no parecen mandar un mensaje uniforme sobre cómo debemos de sentirnos sobre la Reforma Laboral.

Los tres diarios de circulación nacional que le dieron el encabezado a la noticia nos dicen que se “preve sacudida al mundo sindical” (La Razón), “que fue impuesta en EU, señala IP” (El Financiero), “que operará al 100% en 4 años” (El Economista). Entonces ¿eso es bueno o es malo?

Si nos ponemos en el supuesto de que, en general, los ciudadanos sabemos poco de justicia laboral; el sentido común nos dice que lo básico que debemos buscar en una Reforma Laboral es que brinde justicia o que mejore la justicia que ya existe. Es curioso que ninguno de nuestros encabezados nos habla sobre la justicia.

Si indagamos un poco más, el INEGI nos dice que el 93% de los conflictos laborales son por despido injustificado; y qué cree la nueva ley obliga al empleador a ofrecer la prueba de despido. Esto quiere decir que, si a usted o a mi nos corren, nuestros jefes tienen que justificar por qué y presentar las pruebas. No se a usted, pero a mí me suena fenomenal y quienes promovieron la Reforma deberían cacarear este huevo.

Otro tema que conecta con la gente común y corriente es que los juicios suelen ser largos y caros; y, la nueva ley establece que los juicios no deben durar más de 45 días y el derecho a la defensoría pública en materia laboral. Con esto, se vuelve mucho más tangible y directo los beneficios que las personas de a pie tenemos (sindicalizados o no).

Hay muchas otras más ventajas que presenta la Reforma en términos sindicales, que a mi parecer terminan por destruir lo que quedaba de las antiguas estructuras coorporativas del PRI; y, ponen a tono a México con acuerdos internacionales en términos laborales. Estas son más políticas y no conectan con todos; pero hay público para esto también.

Sin embargo, hay otra discusión: la de los empresarios, que dicen que estas modificaciones desincentivan la inversión, generan incertidumbre. Se ve que los que sí están cabildeando en medios o sentando el ánimo frente a las modificaciones son ellos. Esto es lógico y ya se veía venir que aumenten las obligaciones de los empleadores en un gobierno que busca promover que se reduzcan las diferencias en el ingreso y que ha confrontado al empresariado desde la campaña.

La preocupación que quieren imprimir los empresarios es que si ellos no prosperan, no prosperará el empleado, ni el empleo. La amenaza de que los grandes indicadores sigan bajando y sigan frenando la economía está latente. La distancia entre las intenciones del gobierno y la disposición del empresariado parece no poderse arreglar de fondo.

En resumen, creo que independientemente de que aún hay un largo proceso para aterrizar estas modificaciones. Le faltan voceros a la reforma que promuevan las ventajas y que cabildeen en medios los logros que esto representa tanto para el gobierno, su filosofía y sus seguidores, como para los que no lo son; y, hagan contrapeso a las voces del empresariado que sí están haciendo su tarea.