De cuando la definición de patriotismo no es la misma para todos

El Diario de Hoy

Con motivo de las elecciones intermedias en Estados Unidos, el New York Times publicó una nota sobre cómo la definición de patriotismo es distinta para los demócratas que para los republicanos (Two Visions of Patriotism Clash in the Midterm Elections). A mi me invitó a reflexionar sobre si en México coincidimos o no en la misma definición y cómo el discurso entorno al patriotismo permea en la sociedad mexicana.

La definición de patriotismo se ha vuelto relevante en las elecciones intermedias debido a que en reiteradas ocasiones el presidente Donald Trump ha señalado como antipatriotas a aquellos que lo critican; ha cuestionado por qué alguien que ama a su país no busca lo mejor para este.

Lo que Trump considera que es lo mejor para su país, no necesariamente es lo mismo que consideran otros; esto no tiene que ver con el amor a su país y su patriotismo. Sin embargo, esta falacia argumentativa ha llevado al partido demócrata (calificado por Trump en ocasiones como antipatriota) a redefinir en sus términos qué es patriotismo y por qué hay que amar a su país.

Esta búsqueda por dividir a la sociedad entre patriotas y no patriotas no es nueva; ha existido a lo largo de la historia de la humanidad. Actualmente, se ha profundizado la reflexión en torno a estas divisiones a través del estudio de las políticas de identidad o “identity politics”. Son las posiciones políticas basadas en intereses y perspectivas de grupos sociales con los que la gente se identifica como edad, religión, clase, educación, lenguaje, nacionalidad, sexo, género, raza, partido político, orientación sexual, lugar de residencia, etc…

Las políticas de identidad son un arma de doble filo. Por un lado, son muy útiles en llamados a la acción o “call to action”: como votar, donar, marchar, comprar, darle “like”… Pero por otro, la identidad se puede volver un tema de odio y división en el que disentir o criticar al grupo contrario puede acabar en violencia.

En términos de patriotismo, parecería que el mexicano nada más se acuerda de México cuando juega la selección, come tacos y escucha mariachi. Pero, como en Estados Unidos, el nuevo gobierno parece estar renovando o retomando los sentimientos patrióticos.

Lo vemos cuando los brigadistas del censo del Bienestar se llaman “servidores de la nación” o los representantes de partido durante la elección eran los “defensores de la soberanía nacional”. Los discursos de AMLO son de tinte patriótico: se habla de un “proyecto de nación” en lugar de un “plan nacional de desarrollo”; se retoma la cita “la patria es primero” y otras referencias a los padres de la patria; se invita a defender el petróleo que es de la nación; etcétera.

Mientras el nuevo gobierno llena de significado lo que es ser patriota; los empresarios y otros grupos de oposición (sin darse cuenta) le siguen el juego. En todas sus reuniones con ellos salen a decir que lo valioso de las reuniones con López Obrador es la búsqueda del bien de México. Pero ¿para ellos qué es ser patriota? ¿qué es el bien de México?

Ojo, no les vaya a pasar como a los demócratas estadounidenses, que mientras el nuevo gobierno llenó de significado la palabra patriotismo; se quedaron fuera de la definición y ahora con las elecciones están tratando de darle significado. No vaya a ser que cuando se den cuenta de lo que ahora va a significar ser patriota en México, terminen siendo antipatriotas.