Discurso unificador

Foto por Pepe Mata http://jmataphoto.blogspot.mx/

El Papa Francisco es una figura pública mundial que ha generado muchas simpatías en lo público. Su discurso es digno de analizar porque nos da pautas que pueden ser replicadas en otros espacios, sobretodo porque es un discurso unificador. Este año en particular se ha centrado en el tema de la misericordia, que es un concepto universal que suma y al que nadie se opone. Todos, de alguna manera u otra, necesitamos misericordia y vemos como una virtud a quien la otorga. Estos conceptos universales lo son porque todos nos sentimos relacionados.

La popularidad del Papa Francisco se da a través de su discurso humanizador; o sea en el hecho de que entiende que todos somos humanos y nos equivocamos. En una época donde competimos constantemente, buscamos ser lo mejor y tenemos  tantas responsabilidades; es inevitable perder, equivocarse y cargar culpas. Por eso, nos gusta ver al jerarca de una iglesia que nos dice que está bien, que no pasa nada, que entiende, que le echemos ganas, que no eres el único, que no estás sólo.

Ahora, si tomamos este aprendizaje y lo trasladamos a marcas y productos; cualquier consumidor va a identificarse con este tipo de mensajes. Así, vemos campañas de productos para bebes diciéndole a las mamás que entienden lo complicado que es y las equivocaciones que existen en el proceso de aprendizaje de ser madre; exitosas campañas como la de Dove que muestran todo tipo de cuerpos y realzan la belleza interior de las mujeres; actrices que suben sus fotos de cara lavada; etc. Lo de hoy es ser real, ser humano, apelar al sentimiento de que somos más parecidos que diferentes, unificar. La realidad vende.

En este mismo sentido vemos que los políticos que proyectan ser y estar más aterrizados en la realidad ganan mayor afinidad. El político humanizado que se parece a uno adquiere mayor popularidad. En México lo vimos con Fox, Lopez Obrador, El Bronco, Clouthier. Ya no jala igual ser una figura endiosada, que aparenta ser perfecta, intachable… porque ahora tarde o temprano van a salir los trapitos al sol; así es que entre más sincero se muestra el político, mejor. Habrá quien crea lo contrario y dirá que depende de las audiencias; pero el sentir generalizado clama a gritos que quieren líderes carne y hueso.

Hubo una época en donde al salir a la calle no se debía de hablar de los problemas del hogar, donde lo correcto era la discreción, la etiqueta y el actuar invitaban a ocultar dramas, errores, discapacidades; había que sostener la cabeza en alto y actuar como si todo era perfecto. Hoy estamos en otro momento: un momento de apertura, de honestidad, de cara lavada, de cruda realidad y eso lo debe reflejar y explotar el discurso.