El poblano se alinea al poder

El poblano se alinea al poder

El porcentaje de personas que participaron en las elecciones locales el fin de semana pasado fue muy bajo en comparación de las personas que salieron a votar el año pasado. En Puebla, bajó de 67.64 a 33.41; más de 30 puntos porcentuales!!!

Algunas notas vinculan la baja participación en Puebla a la violencia, al mal gobierno de presidentes municipales, a la estrategia de promoción del INE, al hartazgo por el conflicto postelectoral y a la muerte de la exgobernadora.

Lo cierto es que muchos estudios comprueban que hay una correlación entre la participación y lo cerrado que se percibe la elección. Es decir, si es notorio que uno de los candidatos lleva amplia ventaja, como lo fue en este caso Barbosa, el elector no sale a votar ya que siente que la incidencia de su voto no es definitoria.

También, a lo largo de los años se ha comprobado que las elecciones concurrentes con las elecciones federales obtienen mayores números de participación debido a la inercia de las campañas nacionales, la amplia cobertura mediática que reciben, entre otros factores.

Seguramente, sí puede haber incidido que las campañas no emocionaron, que los candidatos (especialmente el contrincante a Morena) no enganchó del todo; pero si hay algo notorio en Puebla es la tendencia del poblano a sumarse al ganador.

No sé si tantos años con el PRI en el gobierno han generado esta distorsión, pero parece que las simpatías e identidades ideológicas no importan; lo que importa es estar del lado del ganador. Ya sea para recibir beneficios, tener influencias, decir que lo conoces, o aparentar poder; pero las desbandadas hacia el lado ganador no son novedad.

Si buscamos cuántos priístas terminaron del lado de Moreno Valle y Gali podemos constatar que el PRI hasta se desdibujó en el estado. Ahora con el auge de Morena, habrá que buscar cuántos morenovallistas serán morenos.

Lo mismo pasa con un equipo de futbol. Cuando al equipo le está llendo bien, más gente acude al estadio a verlos jugar; cuando al equipo le va fatal, los estadios se vacían. Esto no quiere decir que el número de aficionados aumente o disminuya; solamente que no van al estadio.

Esto, en términos democráticos es un problema ya que se disminuye la oposición, se pierden facultades de equilibrio del poder, se difumina la pluralidad real de la sociedad, y se ocultan las diferencias normales de una sociedad en un aparente consenso. Pero ojo, esto no quiere decir que no existan diferencias.

Claro, para el que gobierna es una delicia no tener oposición y sólo tener que equilibrar rencillas internas, distribuir los recursos dentro de la agrupación, y manejar hacia dentro las diferencias. Pero a la larga volvemos a caer en patrones que dificultan el crecimiento de nuevas opciones, a posible autoritarismo, opresión, abusos y otros vicios de la concentración de poder.

En resumen, el poblano se alinea al poder. Está dispuesto a ocultar sus diferencias con tal de estar del lado ganador. Prefiere aparentar coincidir con el que ostenta el poder, que exponerse abiertamente. ¿A qué le tiene miedo? ¿Qué pone en riesgo al abiertamente expresar su oposición? ¿Qué gana al alinearse?