Historia de un tarifazo que le faltó volumen

Tarifazo

Al inicio de 2017, cuando se dio el alza en los precios de la gasolina surgió un amplio movimiento de indignación y queja ante el gobierno federal por el aumento excesivo en el precio de la gasolina que todos conocimos como “gasolinazo”. Hace unos días la cobertura nacional apuntó la preocupación de varias cámaras empresariales por el aumento de más del 50% en las tarifas eléctricas y el volumen mediático de este grave problema apenas llegó a ruido.

Tal vez, una de las razones es que la queja del sector fue prontamente atendida por la Comisión Reguladora de Energía, la Comisión Federal de Electricidad y la Secretaría de Hacienda. Y, al parecer, se hicieron algunos compromisos iniciales como transparentar la fórmula con la que la CFE estaría aplicando las tarifas eléctricas, así como buscar la posibilidad de un ajuste a la baja.

Sin embargo, la comunicación sobre la gravedad de este tema y el impacto que puede llegar a tener en el empleo, la competitividad, la productividad, la inflación y muchos otros factores económicos no tuvo la notoriedad que un alza del 50% amerita.

También a mi me surge la duda de con quién se sentaron, a nombre de qué gobierno hablaron, quién es un interlocutor creíble en estos momentos donde el gobierno saliente parece no gobernar y al entrante no queda claro que le cuadren las cuentas.

El gobierno saliente ya no quiere escándalos ni pleitos públicos. Quiere irse con un poco de gloria llamada USMCA. Pero estoy segura de que consideran que ya no es una pelea suya (aunque prometieron que la reforma energética iba a traer bajas en los precios de los energéticos).

El gobierno entrante pues todavía no está en ninguna posición de negociar nada, ni de cambiar tarifas, ni de nada. Las promesas que se hicieron por parte del gobierno de no subir las tarifas en noviembre y diciembre y revisar la fórmula que se utilizó para el incremento no está por escrito, y con el cambio de gobierno pues no hay certeza de que esto así vaya a suceder.

Las cámaras regionales y locales fueron las que subieron el tema hacia su representación nacional. La cosa está tan grave que hay algunas empresas considerando paros técnicos porque ya no les dan los números. ¿De qué se trata? ¿De que le reviente el asunto a López Obrador? ¿De que aguanten de aquí a diciembre para que estalle la bomba?

Los sectores productivos han experimentado aumentos en los últimos meses no sólo en las tarifas eléctricas; sino también en los de los combustibles, el gas y el peaje de las carreteras. Estos incrementos afectan su competitividad y productividad.

Desgraciadamente la coyuntura política pospone problemas inevitables que no se solucionan con acuerdos. Las soluciones verdaderas implican planeación a largo plazo, inversión y visión de estado.

Esta vez los encabezados de “Tarifazo” quedaron como un grito ahogado ante el shock de un cambio de gobierno. Esperemos que se pueda retomar el aliento y que sin importar quién fue el responsable, todos se concentren en encontrar soluciones.