¿La cancelación de Texcoco sólo le pega a “los empresarios”?

Solo los empresarios

La mañana siguiente de que Andrés Manuel López Obrador declara que se cancelará el proyecto de Texcoco, los principales diarios de circulación nacional dan la nota en primera plana como si esto fuera sólo un desencuentro con “los empresarios”, “la iniciativa privada” y “los mercados”.

Reforma: “Castigan mercados cancelar NAIM”

El Universal: “AMLO genera rechazo empresarial

Excelsior: “IP está en desacuerdo con la obra en Santa Lucía”

Milenio: “Consulta: AMLO alegre, furiosos los empresarios

El Financiero: “Se une IP por Texcoco”

El Economista: “Texcoco se cancela: AMLO; bolsa y peso en picada”

El País: “Obrador cancela el aeropuerto y se distancia de los empresarios

Impacto: “La guerra: AMLO vs. empresarios

 

Desde mi punto de vista, este lenguaje sostiene una división (casi clasista) con una élite que le es lejana al “pueblo”. Parecería que un ciudadano de a pie considera que los mercados no le afectan en su día a día; que “los empresarios” son los ricos que tienen jodidos al “pueblo”; que la “IP” son sólo aquellos privilegiados. Está lleno de connotaciones negativas.

Es indispensable empezar a cambiar el sentir contra el empresariado y la iniciativa privada. La gran mayoría de la población trabaja en la iniciativa privada. Y “los empresarios” no suele ser un conglomerado uniforme con posturas políticas uniformes. Estrictamente un empresario es aquel que es dueño de una empresa (sin importar su tamaño). El velo del resentimiento permea en esos encabezados.

Por otra parte, en la dificultad de plasmar la nota en un encabezado los medios están dejando de lado a muchos otros que no son empresarios que también están en contra de Santa Lucía, que también están furiosos con la decisión, que también les afecta que se muevan los mercados y el peso. E, insisto, no sólo eso, están reafirmando la separación, promoviendo el rencor, y alimentando el imaginario de la división entre ricos y pobres, empresarios y empleados, elites y pueblo.

Si de por sí, la ciudadanía se informa poco; y lo poco que consume son encabezados… pues el lenguaje no ayuda a darnos cuenta de que esta decisión nos puede afectar a todos. Si a los “empresarios” les va mal habrá menos empleo, bajos salarios, productos más caros, por decir lo menos. Si la confianza internacional decrece, la deuda del país aumenta, la capacidad de pedir prestado disminuye, la posibilidad de nuevas inversiones decrece, disminuyen las entradas por turismo, el aumento del comercio internacional, y todos estos factores que no parecen sofisticados impactan en nuestro bienestar tarde o temprano.

Estos encabezados, también, me parece un llamado de atención a los conglomerados formales de empresarios. El miedo y sus disputas internas o no sé qué los llevó a no actuar, actuar poco, o actuar mal. Faltó un liderazgo. Es indispensable, ante consecuencias como esta, que le apuesten a su imagen, a su discurso, a lo que comunican; y, lléndonos más lejos, que le apuesten a la oposición o creen (de crear) una nueva; sino será demasiado tarde.