La irreverencia

La_Irreverencia

La irreverencia es un recurso de comunicación muy efectivo. Logra generar impacto y quedarse grabado en las mentes del público. Saca de perspectiva una creencia o valor y lo sitúa en una posición nueva. La irreverencia es lo opuesto al respeto; rompe reglas o convenciones sociales. Es una tierra donde lo políticamente correcto no existe. Puede ser grotesco y crudo pero lleva a una reflexión de la realidad.

La irreverencia está ligada más a los jóvenes, que por su naturaleza tienden a ser rebeldes y cuestionar lo pre-establecido. Perciben lo irreverente como divertido y a su vez profundo. La apertura de espacios para la irreverencia ha generado revoluciones y cambios importantes a lo largo de la historia.

Los caricaturistas han utilizado este recurso por mucho tiempo. Gran parte de los avances en libertad de prensa la fueron ganando los caricaturistas escondiendo tras el humor y la irreverencia grandes cuestionamientos contra el statu quo. Hace un año la irreverencia y la lucha por la libertad de ejercerla generó un revuelo mundial en el caso de la revista Charlie Hebdo. Esta publicó una caricatura en su portada en donde dibujaron a un hombre con turbante diciendo “cien latigazos si no te mueres de la risa” y por este acto fueron objeto de un tiroteo donde murieron 12 personas.

En política, la irreverencia se usa poco ya que se presume que en este ámbito los actores se deben desenvolver bajo el marco preestablecido de reglas. Por lo mismo, puede ser considerada como contestataria, desequilibrante y hasta revolucionaria; pero genera muchas simpatías por el simple hecho de decir lo que nadie se atreve; por la autenticidad de los actores quienes deciden imprimir este tono en su actuar y en sus discursos. En México, Gerardo Fernández Noroña ha hecho su estrategia constante la irreverencia; lo mismo sucedió con “Pancho Cachondo” hace algunos años. Esto les ha dado amplia exposición aunque con una falta de seriedad; sin embargo, Fernández Noroña ahora se considera hasta un posible contendiente a la Presidencia. Del mismo modo, para algunos, los dichos y actitudes de Donald Trump, actual precandidato a la Presidencia de EE.UU. por parte del partido Republicano, han sido catalogados como irreverentes. Y aunque en un inicio no se tomaba en serio, tiene posibilidades de ganar la candidatura de su partido.

Creo que lo más valioso de la irreverencia es reconocer que las limitaciones que se pueden poner a la expresión no existen. Hoy en día cuando hay mucha desconfianza en lo que se dice y publica, la irreverencia brinda una bocanada de aire fresco a ciertos debates. De forma un poco paradójica, se respeta el atrevimiento de decir lo que algunos piensan y no lo dicen, de cuestionar y debatir opciones que la mayoría no se animan a plantear, de partir de lo aparentemente absurdo para llegar a un consenso.

Y a pesar de que la libertad de poder decir o expresar lo que uno quiera existe, también tiene consecuencias. La irreverencia además de sumar simpatías también puede generar desaprobación, desagrado, aversión, revueltas, demandas y, desafortunadamente, hasta atentados. Queda como responsabilidad del emisor la decisión de usar este recurso y atenerse a las consecuencias; pero hay maneras de ser irreverente sin caer en extremos que hoy en día atraen a muchos.