Límites

Limites

La agresividad con la que reaccionan en redes sociales los seguidores de Andrés Manuel López Obrador no tiene límites. Cualquier comentario a favor de alguno de los candidatos que no sea AMLO es atacada, cancelada, nulificada y sujeta a burlas, ofensas y rechazo absoluto. Y la cosa se pone peor si se hace alguna observación, comentario o crítica al Peje.

Esto no es novedad. Desde hace más de doce años los defensores de Andrés ya eran apasionados, aguerridos y agresivos. Cuando López Obrador llama a una manifestación tiene que recordarle a su gente que será civil y pacífica; y subrayar que no deben caer en provocaciones para medio controlar sus huestes.

La cosa es que ahora somos más los que usamos las redes sociales y estamos expuestos a estas agresiones virtuales; pero, da miedo que dejen de ser virtuales y se conviertan en tangibles. Estos mismos miedos existían en el 2006, en el 2012 y hoy, hay ejércitos reales y virtuales que están pendientes de lo que se dice de su líder para responder con furia y sin límites.

Los ahora morenos, antes perredistas lopezobradoristas, no se han destacado por sus cualidades por el diálogo y el debate civilizado; lo suyo es pelear, luchar, defenderse. Y, por favor, no me malentiendan, tienen razones para estar enojados; qué digo enojados, furiosos.

Son un grupo agraviado por dos “fraudes” electorales, dos sexenios en donde han visto cómo aumenta la inseguridad; dos sexenios en donde ellos no han visto progreso en sus vidas y, en algunos casos, hasta retroceso; dos sexenios de aumento de impunidad y corrupción; dos sexenios en donde mucho de lo que decía López Obrador se cumplió como profecía.

De lo que pocos están dispuestos a hablar es que hay un resentimiento clasista exacerbado por las palabras de AMLO. Los fifis contra la gente sencilla del pueblo; los empresarios como Slim y los pobres a los que se les quita su dinero para hacer un aeropuerto (cuando ellos ni viajan en avión); los morenos contra los güeritos; los de abajo contra los de arriba.

Peligroso… muy peligroso… que nos odiemos entre mexicanos; que sintamos que unos amenazan a otros; que haya mexicanos inferiores o superiores a otros. Este desahogo colectivo de las masas o la terapia individual de muchos twitteros parece un pozo sin fin.

Hablan de una reconciliación… Pero necesitamos reconciliarnos con el espejo. El reflejo no va a cambiar el día que gane o pierda AMLO. Él puede que se haya comportado pacífico, pero sus palabras incitan a la violencia o al menos no la frenan.

Dicen que un líder debe responsabilizarse de sus seguidores. Pero yo no veo cómo si las instituciones no merecen respeto, el Presidente no merece respeto, los expresidentes no merecen respeto, el ejército no merece respeto, el policía no merece respeto, el maestro que está con la reforma no merece respeto, el sacerdote o pastor no merece respeto, el homosexual no merece respeto, ¿respetarán a su madre?

La cosa es que si ofendes pasiva o activamente a un seguidor de AMLO te puede tocar. O a lo mejor tú también eres seguidor de AMLO pero por ser güerito te confunden. Aquí el miedo es que te puede tocar a ti o a mí y nadie pone un límite.