Netflix como espacio de propaganda

Netflix espacio para propaganda

Hace unos días me topé en Netflix con una serie documental sobre el caso Ayotiznapa. No es que yo sea fan de ver fumar a Paco Ignacio Taibo II, pero me aventuré a ver el documental para conocer qué novedades aporta, su formato, y la línea discursiva.

Me encontré con un documental que narra los hechos compilados por distintos periodistas y entrevista a uno o dos compañeros de los desaparecidos. No hay ninguna autoridad entrevistada en el documental, pero se contrastan los dichos con declaraciones y ruedas de prensa oficiales. Desde mi punto de vista le hace falta sentimiento para conectar con la tragedia; pero, evidentemente ese no es su propósito.

La conclusión del documental sugiere varios motivos de la desaparición: uno que creyeron que los normalistas iban a irrumpir en un evento de la esposa del presidente municipal y otro que los camiones en los que viajaban los normalistas traían un cargamento de droga con valor de dos millones de pesos. Deja entre ver la imposibilidad de incinerar restos al aire libre (como lo afirmó la PGR) y levanta la sospecha de que fueran incinerados en las instalaciones militares de la zona.

Independientemente de si el material es digno de un Oscar y si lo hechos son novedosos y verdaderos, para mí lo relevante es el uso de una plataforma de streaming para difundir una postura respecto de un acontecimiento. Me queda claro que Netflix no tiene posturas, simplemente es un espacio de difusión. Pero me parece interesante que las voces que buscan contar esta historia usen también estos espacios.

Definitivamente, es una estrategia ganadora la de hacer documentales y difundirlos en Netflix para narrar historias según la visión del interesado y así atraer a más personas que coincidan con su versión. De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, propaganda es “acción y efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores”.

El documental político no está libre de prejuicios. Siempre presenta una ideología y está impulsado por alguna motivación. Existen miles de ejemplos.

En Ayotzinapa lo que se vende es que el gobierno en todos sus niveles hizo mal su trabajo, y que al parecer son cómplices de los asesinos al cubrir su trabajo. También se vende que México es un país en donde pueden desaparecer personas y no pasa nada. O sea, se vende la impunidad y opacidad de un “mal” gobierno.

El documental es un espacio que no requiere rigor para presentar pruebas, no le interesa la verdad objetiva. Este documental, tampoco se puede decir que es un espacio para que las víctimas cuenten su versión; porque no son ellos quienes narran la historia, son periodistas.  Es claro que están motivados por una agenda, que para ellos es “la verdad”.

Lo que sí es cierto es que las personas afines a Andrés Manuel López Obrador tienen una gran visión de cómo usar los medios de comunicación actuales, que saben ganar espacios e imponer su discurso. No hay que olvidar el dicho de “una mentira contada mil veces, se puede convertir en verdad”.