Puebla en el radar presidencial

Radar presidencial

Martha Érika Alonso tendrá que gobernar un estado políticamente ajeno; con esto me refiero a que la pobre tiene oposición hacia abajo, hacia arriba, hacia un lado y hacia el otro. La prudencia, la neutralidad, la negociación y astucia tendrán que convertirse en sus nuevas cualidades.

Morena, PT y PES tendrán mayoría en el congreso del estado; la mayoría de las presidencias municipales estarán gobernadas por el PRI y Morena gobernará en los 15 municipios más importantes del estado; y como cereza del pastel la presidencia también es de un partido distinto y seguramente menos amigable de lo que fue el de Peña Nieto con su esposo y con Gali.

El primer reto de la próxima gobernadora será gestionar que lleguen recursos al estado; y el segundo que la dejen gastarlos bajo sus planes tanto el congreso local como los presidentes municipales.

Para esto, necesitará los conectes de su esposo que, además de príncipe consorte, tendrá que hacerla de gestor del gobierno de su mujer. Yo creo que no le conviene asumirse como panista o frentista, porque podría llevar el gobierno a la parálisis. Por lo que se vio en los días post electorales, la oposición no piensa ser un tranquilo corderito y será una muy dura y difícil relación.

¿Qué podemos ganar los ciudadanos poblanos con una composición estatal así? Yo me imagino que los recursos llegarán más fácil a través de gestiones de los diputados locales y presidentes municipales que a través de grandes proyectos estatales. También supongo que tendremos más transparencia en el uso de recursos y menos corrupción.

Pero debemos esperar un gobierno lento sin mucha posibilidad de fijar rumbo propio. El ejercicio de gobierno se vuelve más lento cuando no cuentas con mayorías en el congreso y concretar proyectos entre gobiernos municipales y gobierno estatal de diferentes partidos opositores se vuelve más complicado.

Lo bueno es que a nivel federal estamos en el radar presidencial. Quedó claro en la reunión con los legisladores electos que, para López Obrador, frenar el huachicol está en su lista de prioridades, tanto es así que busca convertirlo en delito grave como parte de su estrategia contra la inseguridad y el crimen organizado.

También nos va a mandar la Secretaría de Educación Pública, lo cual puede generar una derrama considerable en el estado; aunque también nos manda varios problemitas como marchas y bloqueos de maestros enojados cada 15 de mayo. (O tal vez no, tal vez esos ya no existan bajo su mandato.)

Otro plan que supuestamente estaba considerado para Puebla era la siembra de 200 mil hectáreas de árboles frutales y maderables; los cuales, de acuerdo con el actual presidente “electo”, generarán 80 mil empleos en el campo.

Entonces, como yo veo las cosas, pues no será un sexenio maravilloso para Puebla como con Moreno Valle. Lo poco que se logre no podrá ser atribuido a la gobernadora. Lo que se haga, será con la venia del Señor Presidente y de su congreso local. Serían sueños guajiros pensar que todos trabajarán unidos por el bien del Estado.