Sobrepoblación de personas merecedoras

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Diversos estudios publicados en la gaceta de psicología social y ciencia de la personalidad establecen que existe un perfil de personas que se sienten merecedoras, con derechos, privilegiadas y que, por lo tanto, las reglas no les aplican a ellos y no las siguen.

Seguro usted conoce a alguien así. Es el típico, probablemente prepotente, que cree que no tiene que hacer fila; que puede pedir una cucharada más en el comedor empresarial; que espera que lo traten como VIP; que tiene el derecho de hacer lo que quiera; que usa frases como “no sabes quién soy”; o sea, parece que lo parió el mismísimo Zeus.

Este tipo de personas son los que ahora en twitter conocemos como “Lady” o “Lord” tronándole los dedos a la autoridad y vociferando sobre sus derechos. La investigadora Emily Zitek dice que estas personas están motivadas por un poderoso sentido de indignación y una percepción particular de lo que es justo.

Desafortunadamente, a estas personas no les importa lo que es socialmente aceptable para otros y no les da pena sentir que merecen más. Están dispuestos a admitir que les corresponden cosas buenas, según los estudios.

Cuando leí esta información, no pude evitar detenerme a pensar cómo la corrupción que vive nuestro país puede estar vinculada a este tipo de personalidad. Parece como si en México tenemos sobrepoblación de personas merecedoras.

Y el problema con esto es que crean un desequilibrio en el orden y en la distribución. Por ejemplo, si en un comedor se calcula la cantidad de comida que se cocina a partir de que todo mundo recibe una cucharada de puré de papa y entonces llegan muchos merecedores a pedir una cucharada extra, pues ya no va a alcanzar el puré de papa.

También, hay muchas de estas personas que se sienten con derechos (y sin la obligación de cumplir las reglas) exigiendo más gasto del gobierno y no pagando sus impuestos, quejándose sobre sus autoridades y que no salen a votar, pidiendo y pidiendo y sin estar dispuestos a dar nada a cambio.

Las investigaciones indican que, para estas personas, las líneas entre el interés personal y la justicia están borradas. Ellos consideran que cualquier cosa que vaya en contra de su interés personal es injusta y por lo tanto no tienen equilibrio entre estos dos conceptos. Y nuevamente pienso en la impunidad que existe en nuestro país y la incapacidad de cumplir y hacer cumplir la ley.

Ahora, esta personalidad no es del todo dañina. A este tipo de personas las quieres tener en tu equipo para negociar. Son expertos en ganar lo que creen que se merecen y les corresponde. Y otra vez me hizo pensar en cómo la “humildad y sencillez” de la 4T nos puede estar jugando en contra para negociaciones como la de los aranceles de la semana pasada. Peor habiendo tantas personas merecedoras en nuestro país. A lo mejor, por eso muchos se sienten incómodos con los resultados de la negociación y les cala su ego merecedor.